UTTA, 24 de agosto

Se entregaron diplomas por Curso UTTA de Auxiliar Administrativo.

La capacitación, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, ya tiene su primera camada. A lo largo de las clases, el grupo sumó conocimientos como también fortalecieron relaciones de amistad. Un ciclo que deja un interesante antecedente para repetirlo en un futuro muy cercano. 

El examen final que debía rendir cada uno de los integrantes al Curso UTTA Auxiliar Administrativo para Establecimientos Hípicos era el último de los pasos para dar por terminado esta formación, que desde el 19 de junio y durante diez jornadas se dictó en el Nuevo Hipódromo de Las Flores.

Los diplomas fueron entregados por Luis Leguiza y Agustín Patricio de Iriondo; ambos dirigentes de la UTTA.  “Me gratifica el interés de los alumnos, que invirtieron su tiempo para aprender. Hubo asistencia casi perfecta durante el ciclo. Cada alumno adquirió una herramienta que le permita tener una posibilidad laboral o  una gestión propia para algún emprendimiento. Valoro mucho el esfuerzo que hizo este grupo”, sintetizó la capacitadora Miriam Puliotti, quien en el día de su cumpleaños daba el cierre a este curso.

En esta oportunidad se notó tanto las ganas de sumar conocimientos como la  voluntad de cada integrante. La familia Guzmán es uno de esos casos.  Micaela y Débora son hermanas y sumaron a la iniciativa de presenciar este ciclo junto a sus sobrinos Abigail y Peña.

Yanina es una de las integrantes que tuvo que acomodar sus horarios con los de su pequeña hija y así poder llevarla al jardín; para luego dar su asistencia. María y Karen también son madres y dejaron constancia de que nada es imposible. Daiana ya tuvo la suerte de conseguir empleo y se muestra feliz de poder poner en práctica lo aprendido.

El de Martín es otro buen ejemplo. Uno de los pocos hombres de esta camada. Conoce la actividad hípica ya que, actualmente, trabaja en una agencia foránea y su franco laboral lo intercambio para poder ocupar el pupitre en esta formación.

La buena onda entre ellos es uno de los puntos sobresalientes. Hay mucho compañerismo, tal es así que organizaron una cena en un conocido restaurant de la capital santafecina para festejar esta promoción. Ninguno se lo quiso perder, lo que da la pauta de que lo aprovecharon al máximo. Tal es así que, sin exagerar, propusieron la posibilidad de organizar algún otro encuentro para profundizar algunas de las tantas temáticas del programa lectivo.

Sumaron un relevante ítem a su curriculum vitae. Dieron una verdadera lección; la de sumar conocimientos y así tener más posibilidades a la hora de presentarse ante una oferta laboral. Cuando se quiere, se puede. Eso quedó más que claro y en evidencia.






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